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Día Mundial de la Eficiencia Energética, ¿por qué es tan importante?

Día Mundial de la Eficiencia Energética, ¿por qué es tan importante?

Este 5 de marzo todo el mundo celebrará el Día de la Eficiencia Energética. Una iniciativa gestada hace 23 años, en su Primera Conferencia Internacional de 1998. Desde entonces se conmemora con la intención de crear y desarrollar una cultura de eficiencia energética sensibilizando a la sociedad sobre la importancia de su implementación.

Pero ¿qué es la eficiencia energética? En palabras sencillas es todo lo contrario a desperdiciar energía. En específico, la eficiencia energética propone acciones inteligentes para disminuir el uso tanto de energías combustibles como eléctricas.

 

Mejorando la vida y el medioambiente

Funcionalmente esto se ve reflejado de manera más patente en los artefactos cotidianos, por ejemplo, en la evolución que ha experimentado el diseño de las ampolletas. Cuando recién se inventaron, allá por el siglo XIX, estas solo utilizaban el 10% de su energía para iluminar una habitación, el resto se perdía como calor. Con el paso del tiempo y la modernización tecnológica ahora vemos que las ampolletas LED aprovechan hasta el 90% o más en la producción de luz. Es decir, utilizan mucha menos energía para producir igual cantidad de luz que las primeras ampolletas.

Pero estos modernos artefactos no son los únicos en apoderarse del concepto; también lo vemos en las áreas de transporte, edificación y producción. Incluso en nuestras casas, es más, si una ciudad lograra ser energéticamente eficiente se transformaría, en la práctica, en una ciudad inteligente.

La eficiencia energética es bastante poderosa. Su importancia radica en la contribución que realiza a la productividad de un país, la sustentabilidad de sus procesos y actividades, y la reducción de la contaminación y la huella de carbono.

No solo va fuertemente de la mano a lo ambientalmente amigable, sino que impacta de manera directa y positiva a la economía, tanto a nivel mundial como local.

Esto queda de manifiesto cuando se compara con sociedades que no la han implementado. Si se genera energía solo utilizando recursos no renovables, tarde o temprano el costo de producción aumentará a medida que comience a escasear el recurso. Inevitablemente, desencadenará un desequilibrio económico que terminará en un fenómeno de pobreza energética. Situación que impactará con mayor fuerza en países que no se han visto beneficiados por la riqueza de energías que sí son renovables, como la eólica, solar e hídrica, por nombrar algunas.

En su génesis, la eficiencia energética es una consecuencia del empleo de este tipo de energías renovables permitiendo un balance más equitativo entre la necesidad de consumo y la producción.

El impacto en la economía a nivel masivo no es lo único: también beneficia nuestro propio bolsillo. ¿Sabías que muchas decisiones que tomamos en nuestra vida cotidiana tienen bastante que ver con la eficiencia energética?, o si lo vemos desde el otro lado, con la falta de esta. Encender un interruptor, calefaccionar nuestra casa, tomar un bus al trabajo, prepararnos una taza de café. Todas esas actividades necesitan de energía para llevarlas a cabo, y todas implican gastos. Pero estos se pueden reducir si se escogen opciones energéticamente más eficientes, como comprar un hervidor más eficiente, aislar mejor nuestras casas o desenchufar los artefactos eléctricos que no estemos usando.

Sin embargo, transportarse en un bus que sea más eficiente o usar paneles solares para proveer de energía a todo un edificio no son tareas que una sola persona pueda realizar o que dependan únicamente de ella: el apoyo de instituciones y empresas nacionales e internacionales es imprescindible para completar aquellos objetivos más ambiciosos.

 

Algunas iniciativas destacables

Todos los días tomamos decisiones que afectan nuestro consumo de energía, ya sea a pequeña o gran escala, y también, todos los días damos un nuevo paso hacia una sociedad más eficiente en materia energética. Si bien la pandemia de COVID-19 ha retrasado esos avances, el futuro cercano es promisorio y nos acerca mucho más a vivir en ciudades más sostenibles e inteligentes, que nutren, fortalecen y entrelazan los 3 pilares de un desarrollo sustentable: el medio ambiente, la economía y nuestra sociedad.

Desde que se acogió la fecha del 5 de marzo para celebrar esta efeméride se han llevado a cabo varios proyectos y actividades que buscan internalizar este concepto en el desarrollo de las ciudades alrededor del mundo.

Y tú, ¿qué haces para tener un estilo de vida más energéticamente eficiente? ¿qué medidas crees que hay tomar para avanzar más en esta materia? ¡Comparte tus ideas en los comentarios!

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